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En nuestra vida muchas veces nos encontramos con obstáculos e impedimentos que nos imposibilitan avanzar, situaciones que se nos presentan conflictivas y no entendemos el porqué.

El coaching es un proceso que facilita el aprendizaje promoviendo cambios en el ámbito del conocimiento, de las emociones y de las conductas, que expanden la capacidad de acción en función de conseguir el objetivo deseado.

Desde el coaching se trabaja en la facilitación de los procesos de desarrollo de las personas: en la evolución profesional, en el logro de objetivos, en la disolución de obstáculos para el crecimiento personal y en la búsqueda de la mejora de los niveles de eficacia.

 En ámbitos organizacionales el coaching es una poderosa herramienta que potencia el liderazgo, facilita el desempeño y acompaña procesos de aprendizaje de capacidades con la finalidad de garantizar la efectiva adquisición de las habilidades.

Probablemente el coaching más efectivo y el que posee el mayor alcance de aplicación, es el que orienta su intervención en posibilitar el Aprendizaje Transformacional. Este enfoque del coaching reconoce su fundamento teórico en la  Ontología del Lenguaje.

El coaching está focalizado en “ayudar a aprender”, que es un proceso diferente al enseñar. El coach no es alguien que dice a la otra persona qué es lo que tiene que hacer. Su tarea no es juzgar, ni dar consejos. El coach no indica soluciones, no señala el camino “correcto”, ni impone su particular modo de pensar, sino que facilita que la otra persona pueda analizar y repensar las interpretaciones que tiene sobre la situación que declara como problemática.

Hacer preguntas que estimulen a reflexionar, a recapacitar críticamente acerca de los supuestos indudables, a poner en cuestión sus creencias.

El trabajo del coach se sustenta más en los signos de interrogación que en los de admiración.

La misión del coach es hacer que cada persona, desde su autonomía, alcance sus propias comprensiones, viva con más conciencia y autenticidad y logre desplegar su potencialidad en el logro de sus objetivos.

El coach puede mostrar posibilidades que no están siendo consideradas, sugerir interpretaciones o plantear rumbos de acción, pero nunca indica lo que “debe” hacerse sino que deja el poder de elección y acción en manos de la persona. Nadie puede convencer a otro de que cambie. No podemos abrir la puerta de otro, ni con argumentos ni con apelaciones emocionales.

Desde la mirada del Aprendizaje Transformacional, no hay problemas a resolver “fuera”, independientes de cómo pensamos y sentimos.

La forma en que vemos el problema es parte del problema.

Hay circunstancias en las que no se trata de “resolver” el problema, sino de “disolver” el problema. Son los casos en los que al transformar nuestra perspectiva de observación, al modificar nuestra interpretación de los hechos, la situación ya no se nos presenta como problemática.

Muchas veces este cambio nos permite ver posibilidades u oportunidades que hasta el momento nos resultaban inexistentes.

 El problema no es que las historias que nos contamos sean verdaderas o falsas, lo significativo es que la carga interpretativa que introducimos en ellas nos posibilita- PODER-o impide nuestra ACCIÓN.

Acceder a una observación diferente o realizar un RE-ENCUADRE de las propias interpretaciones, posibilita observar los acontecimientos desde otra perspectiva. Esta apertura de nuevos horizontes de sentido es la que permite ampliar la capacidad de acción y alcanzar un cambio significativo en los resultados.

En el coaching también se trabaja con la emocionalidad como predisposición para la acción. Afianza la confianza de las personas en sus propias capacidades y reafirma el sentido de autoseguridad para realizar las acciones que conduzcan a los resultados deseados.

ADELANTE!…

Hacer algo que crees imposible no significa poner en riesgo tu vida. No necesitas dar saltos mortales. En tu vida cotidiana seguramente tienes tu propio “salto mortal” y tu sabes bien cuál es: puede ser aprender un idioma, un instrumento, una carrera; o llamar a alguien; o hacer un viaje; o perdonar…o…

Cualquiera que sea la acción que creas “imposible de hacer”, una buena manera de cuestionar esta creencia es… hacerlo! No lo pienses demasiado, simplemente ve y hazlo. Cuando haces algo nuevo te sientes renovado/a, tu mundo se amplía… y cambia!

Define tu objetivo. ¿cómo será cuando lo consigas? ¿Qué ves, qué oyes-qué te dices-, qué sientes? ¿Que impide que lo hagas, ya!?

Antoni Lacueva

PNL&Coach


 

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