Corporalidad-emocionalidad-lenguaje

Corporalidad-emocionalidad-lenguaje

Cuerpo, emocionalidad y lenguaje son tres aspectos del ser humano que conforman una congruencia cuyos componentes se influyen entre sí, y en su totalidad. Esto abre la posibilidad de utilizar cualquiera de ellos  para  modificar a los otros dos.

La transformación que podemos producir en cualquiera de los dominios de lenguaje, cuerpo ó emoción, se traduce en modificaciones de los otros.

A menudo, los cambios en uno de los tres dominios no logran conservarse, debido a la presión de coherencia que proviene de los otros dos. Ello obliga muy frecuentemente a intervenir simultáneamente en los tres dominios, para asegurar que las transformaciones producidas en uno de ellos sean coherentes en los otros.

Nuestra vida emocional es un factor crucial en cada esfera de la acción humana. Nuestras emociones son determinantes en lo que podamos o no lograr en los contextos de familia, trabajo, aprendizaje, sociabilidad y  espiritualidad.                 

LA DISTINCIÓN ENTRE ESTADO DE ÁNIMO Y EMOCIONES

Cada vez que experimentamos un suceso inesperado se activa una emoción. Tal como indica Dan Winter, entrevistado en La Contra, las emociones afectan directamente a nuestra genética y las asociamos  con interrupciones de nuestra transparencia, término que en la Ontología del Lenguaje se utiliza para identificar la continuidad de los sucesos.

Cuando hablamos de emociones, por lo tanto, podemos señalar las circunstancias particulares que las generan.

Si estos acontecimientos desaparecen, normalmente las emociones que los acompañan también desaparecen. Las emociones son específicas (identificables y definidas: alegría, rabia, miedo, por ejemplo) y reactivas (son respuestas automáticas a los acontecimientos inesperados). Los acontecimientos las preceden. Al referirnos a las emociones, a menudo estamos observando la forma en que ellas  modifican nuestro horizonte de posibilidades.

El reconocimiento de la relación entre la emoción, cuerpo, lenguaje y  conocimiento, nos permite no sólo una determinada interpretación de los fenómenos emotivos, sino también de posibilidades concretas de pensamiento y acción.

Los estados anímicos enmarcan las conductas desde las cuales realizamos nuestras acciones, mientras que las emociones tienen que ver con la forma en que respondemos a los sucesos. Con los estados de ánimo enmarcamos el horizonte de posibilidades. Cuando  estamos en un determinado estado de ánimo, nos comportamos dentro de los parámetros que tal estado determina en nosotros.

Existe una estrecha relación entre emociones y estados de ánimo. Lo que empezó como una emoción ligada a un determinado acontecimiento, puede a menudo convertirse en un estado de ánimo, si dicha emoción permanece con la persona el tiempo suficiente y se hace parte de su marco conductual.

Nuestras emociones y estados de ánimo son como lentes, y a través de ellos observamos el mundo. Las diferentes emociones y estados de ánimo son diferentes aperturas al futuro. Nuestros estados de ánimo conforman el mundo en el que vivimos.

Un cambio en nuestro estado emocional produce modificaciones biológicas. Un cambio en nuestro estado de ánimo puede provocar latidos del corazón más lentos o más rápidos, que el nivel de adrenalina en nuestra sangre sea más alto o más bajo, sudor, fatiga, dolor de estómago, etc.

De forma similar, el lenguaje influye positiva o negativamente en los estados anímicos, y viceversa. 

Dependiendo del estado de ánimo en que nos encontremos, nuestras conversaciones son diferentes. Nuestro estado de ánimo cambia cuando alguien nos da una buena o mala noticia. Todos los días tenemos múltiples experiencias en las cuales observamos cómo lo que decimos influye en el estado de ánimo de la gente.

¿Qué ganamos con esta relación lenguaje, cuerpo y emoción?

1.  Nos permite ejecutar una reconstrucción lingüística de nuestros estados de ánimo y emociones.

2.  Desarrollamos tres dominios de acción y diseño: Lenguaje, cuerpo y emoción.

Sabemos que nuestra comunicación con otros se ve afectada por el estado de ánimo dentro del cual ésta se desarrolla. En un contexto de familia, empresa, o de cualquier relación,  es importante alinear el estado anímico con los resultados que deseamos de la conversación. Es importante entonces actuar proactivamente en el diseño de estados anímicos adecuados a nuestros propósitos.  

Cada comunidad de personas tiene sus estados de ánimo particulares. El estado de ánimo de quienes prestan servicios en una empresa o institución pública es central para la construcción de su identidad e imagen.

¿En que estado anímico me encuentro en este momento?

¿Qué sucede cuándo no nos responsabilizamos por nuestros estados de ánimo y los de nuestro entorno inmediato?

¿Qué sucede cuándo sí nos responsabilizamos por nuestros estados de ánimo y los de nuestro  entorno  inmediato?

¿Has pensado que puedes “diseñar” los estados de ánimo de tus ámbitos de actuación?

Antoni Lacueva
Trainer PNL & COACH

 

 

 

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